Los protagonistas en la vida de Dalí

La familia es, junto con el paisaje, lo que configura la personalidad del pintor Salvador Dalí Domènech durante sus primeros años de vida.

Fue en la casa de su infancia donde se forjó el carácter del futuro genio del surrealismo, que estuvo marcado por los enfrentamientos con un padre autoritario; la ausencia de una madre, que murió demasiado pronto; la relación con su hermana pequeña, que siempre lo idolatró; y la sombra de un hermano que falleció apenas nueve meses antes de su nacimiento y de quien heredó el nombre. Además de la presencia de la tía, la abuela y la niñera, que colaboraron en su educación.

El “noi” (chico), como lo llamaban en su casa, creció siendo un hijo consentido, pero acabaría siendo rechazado por su familia debido a su producción pictórica y literaria.

Árbol familia Anselm Domènech i Serra 1838-1887 El abuelo Maria Anna Ferrés Sadurní La abuela Galo Dalí Viñas 1849-1886 El abuelo Teresa Cusí Marcó La abuela Catalina Domènech Ferrés La tía Felipa Domènech Ferrés La madre Salvador Dalí Cusí El padre Llúcia Gispertde Montcanut La niñera Salvador Dalí Domènech I El hermano Anna MariaDalí Domènech La hermana Salvador Dalí Domènech 1904-1989 Gala Árbol familia Anselm Domènech i Serra 1838-1887 El abuelo Maria Anna Ferrés Sadurní La abuela Galo Dalí Viñas 1849-1886 El abuelo Teresa Cusí Marcó La abuela Salvador Dalí Cusí El padre Felipa Domènech Ferrés La madre Catalina Domènech Ferrés La tía Llúcia Gispertde Montcanut La niñera Salvador Dalí Domènech I El hermano Anna MariaDalí Domènech La hermana Salvador Dalí Domènech 1904-1989 Gala

Salvador Dalí Cusí

Ante su padre, Dalí se sentía como el hijo de Guillermo Tell. Por eso, en 1930 se fotografió con un erizo en la cabeza: era su manzana. Y la mirada a la cámara era la de quien puede morir a manos de quien le ha dado la vida.

Su padre, Salvador Dalí Cusí, notario de profesión y persona muy respetada en Figueres, fue una figura vital para él. Lo admiraba al tiempo que lo temía, y así se deduce a partir de la observación de los retratos que le dedicó los primeros años. Después, como surrealista y seguidor del psicoanálisis, Dalí halló en la figura paterna una constante fuente de inspiración, sobre todo tras la ruptura familiar que tuvo lugar durante los años treinta.

Felipa Domènech Ferrés

Felipa Domènech Ferrés fue la piedra angular de la familia. Quizá por haber perdido a su primogénito cuando todavía era un niño, se volcó en los hijos que vinieron después, empezando por Salvador Dalí, que siempre admitió haber sido un niño muy protegido. Los retratos que Dalí dedicó a aquella madre amorosa y abnegada en 1918 y 1920 reflejan ya una mirada triste, casi premonitoria.

En 1929, en el cuadro «Parfois je crache par plaisir sur le portrait de ma mère», el artista escribió: «Parfois je crache par plaisir sur le portrait de ma mère» (‘A veces escupo por placer sobre el retrato de mi madre’). Para entonces, ya estaba inmerso en el movimiento surrealista, que quería acabar con las instituciones burguesas, como la familia; sin embargo, para su padre, que no estaba para veleidades modernas, aquello fue una ofensa inaceptable a la difunta esposa, por lo que desheredó a Dalí y le echó de casa.

Salvador Dalí Domènech I

El 12 de octubre de 1901 nació Salvador Dalí Domènech. El primer Salvador Dalí Domènech. Solo vivió 22 meses, ya que murió el 1 de agosto de 1903 a consecuencia de una infección gastrointestinal. El matrimonio quiso pasar página enseguida y a los nueve meses y diez días tenían otro hijo, a quien también pusieron Salvador. El segundo. El niño creció rodeado del permanente recuerdo de su hermano difunto y con la sensación de que usurpaba un lugar que no le correspondía.

Este fue un tema recurrente a lo largo de su trayectoria artística, tanto literaria como pictórica. Hacia 1963, por ejemplo, pintó «Retrato de mi hermano muerto», que no se basa en fotos del primer Salvador, sino en las de un niño de más edad. Quizá quiso imaginar cómo habría sido si hubiera sobrevivido.

Anna Maria Dalí Domènech

Junto con su madre, su hermana, Ana María Dalí, es la figura femenina más importante durante los años de juventud de Dalí. Buena prueba de ello son los múltiples retratos que le dedicó, entre los que se encuentran el célebre «Figura en una ventana» (1925).

El vínculo entre hermanos se fue agrietando a medida que el pintor se fue adentrando en el surrealismo y el deterioro empeoró sobre todo cuando comenzó la relación con Gala. La situación llegó a un punto de no retorno en 1949, cuando ella publicó «Salvador Dalí visto por su hermana». Aquellas memorias no gustaron al artista; de hecho, algunos estudiosos aseguran que «Joven virgen autosodomizada por los cuernos de su propia castidad» (1954) es una respuesta al libro y al enfrentamiento con Ana María, con quien apenas volvió a hablarse.

Elena Gala Ivanovna

Elena Gala Ivanovna

Cualquiera que haya estudiado la trayectoria de Salvador Dalí sabe que Gala cambió su vida para siempre. Se conocieron en 1929, cuando ella estaba casada con Paul Éluard, de quien se separó para comenzar una relación con el figuerense. quello provocó una gran contrariedad en la familia Dalí: Gala era una mujer separada, diez años mayor que Salvador y rusa, y además tenía una hija, Cécile.

Su nombre real era Elena Ivánovna Diákonova y el hecho de mantenerse siempre en un segundo plano hizo que, mientras que para unos era «solo» la musa del artista, para otros fuera una perversa manipuladora que controlaba a Dalí a su antojo. Ni una cosa ni la otra: la pareja se complementó a la perfección y Gala tuvo un papel fundamental en la consolidación artística de Salvador Dalí cuando este comenzó a abrirse camino en París.

Maria Anna Ferrés Sadurní

A Dalí, la vena artística le venía por parte de madre. Su abuela materna, Maria Anna Ferrés, procedía de una familia dedicada a la importación y venta de productos de carey; y a eso se dedicó en Barcelona hasta que, ya mayor y retirada, se trasladó a Figueres junto con su otra hija, Catalina. Allí ayudó a cuidar de sus nietos, a quienes entretenía contándoles historias y proponiéndoles trabajos manuales para los que ella demostraba gran destreza. De hecho, en los dos retratos que le hizo Dalí, aparece cosiendo.

Al parecer, la mujer enseguida intuyó el talento de Salvador. Según Ana Maria Dalí en «Salvador Dalí visto por su hermana», poco antes de morir, la abuela le comentó al médico que la visitaba: «Mi nieto será un gran pintor. El mejor pintor catalán».

Catalina Domènech Ferrés

Se puede decir que Dalí tuvo una segunda madre. Poco después de que el notario Dalí se casara con Felipa Domènech, Catalina, hermana de esta, se trasladó al mismo edificio de la calle Monturiol, donde compartía vivienda con su madre. La tía se implicó en la crianza de sus sobrinos y aún lo hizo más a partir de la muerte de Felipa. La relación fue tan íntima, que en 1922 Catalina se acabó casando con su cuñado. Sin embargo, por su talante discreto, siempre se mantuvo en un segundo plano, hasta el punto de que, a pesar del cambio de estatus, en Figueres siguió siendo conocida como «la tía» el resto de su vida.

Al igual que su hermana, tenía mucha habilidad con las manos y se confeccionaba sus propios sombreros, ya que en su juventud, en Barcelona, había aprendido el oficio de sombrerera. No es extraño, por tanto, que Dalí la retratara vistiendo una de sus creaciones.

Àvia paterna amb primer salvador

Teresa Cusí Marcó

Aunque no tuvo mucha presencia en su vida cotidiana, porque residía en Barcelona, la figura de la abuela paterna del pintor, Teresa Cusí Marcó, ayuda a entender su impulso vital hacia la rebeldía.

Nacida en Roses en 1844, abandonó a su marido por Galo Dalí. La pareja cambió el Ampurdán por Barcelona y tuvieron tres hijos (uno de ellos, el padre del artista). Inicialmente se aprovecharon de la bonanza económica que vivía la capital catalana, pero luego vino la ruina y en 1886 Galo se suicidó, desesperado por las deudas. El suceso se convirtió en un asunto tabú para la familia, que nunca hablaba de él. Teresa murió en 1912, cuando Dalí tenía 8 años.

Llúcia Gispert de Montcanut

A pesar de no ser de la familia, la niñera Llúcia Gispert de Montcanut fue una persona muy importante durante la infancia de Dalí. Durante toda la vida, el artista recordó historias y anécdotas de esta mujer a la que tanto él como su hermana tuvieron gran aprecio. El retrato que le pintó Salvador en 1917 deja entrever la bondad de aquella mujer de ojos azules y luminosos.

Otros parientes

La rama paterna también fue importante durante los años de infancia y juventud del artista. Su tío Rafael Dalí era un médico establecido en Barcelona que, a pesar de la distancia, mantenía buena relación con su hermano. De hecho, fue él quien intercedió para que padre e hijo se reconciliaran tras la pelea de 1929 y el posterior distanciamiento.

Rafael Dalí

Rafael estaba casado con Conxita Pascual, que procedía de una familia burguesa. De mentalidad conservadora y religiosa, impidieron que su única hija, Montserrat Dalí Pascual, fuera a la universidad, por miedo a que la «pervirtieran». Aun así, la joven siempre demostró ser un espíritu inquieto, que disfrutaba de sus estancias en Cadaqués con sus primos.

Nacida el mismo año que el pintor, estuvo muy unida a Salvador y a Ana María. A los 23 años se casó con Camil Bas y tuvieron una hija, Lali Bas Dalí, que a la edad de 8 años, en 1948, pudo conocer al pintor, cuando este regresó de Estados Unidos. Su testimonio aporta una visión íntima y cercana de un artista ya consagrado, una visión muy alejada del personaje que Dalí había creado para impactar a los medios.

Lali Bas Dalí

En la rama paterna también hay que mencionar a Catalina Berta Cusí, hija de Teresa Cusí con Pere Berta, su primer marido. Catalina vio nacer a Salvador y Rafael porque se crio con su madre y Galo. A raíz de los habituales problemas legales de su padrastro, la familia había trabado amistad con el abogado Gonçal Serraclara, y Catalina se casó con un hijo de este, Josep Maria Serraclara.

Tras el suicidio de Galo, Catalina y su marido acogieron a Teresa y a sus dos hijos pequeños, a quienes Josep Maria protegió y ayudó para que hicieran estudios universitarios. La buena relación se mantuvo a lo largo de los años, y uno de los hijos de la pareja, Gonçal Serraclara Berta, llegaría a ser secretario del pintor.

Catalina Berta Cusí
Catalina Berta Cusí

Por parte de madre, no se puede olvidar la figura del tío Anselm Domènech Ferrés, que regentaba la librería Verdaguer de La Rambla de Barcelona y fundó la Asociación Wagneriana de Barcelona. Se convirtió en el principal proveedor de lecturas y de revistas artísticas del joven Dalí, a quien alentaba en su carrera pictórica. De hecho, lo puso en contacto con Josep Dalmau, motivo por el cual el genio surrealista debutó en la capital catalana exponiendo en las Galerías Dalmau.

Anselm Domènech Ferrés
Rafael Dalí
Conxita Pascual
Montserrat Dalí Pascual
Lali Bas Dalí
Catalina Berta Cusí
Catalina Berta Cusí
Anselm Domènech Ferrés